Cuatro titulares se quedaron en Huesca y el conjunto azulgrana saltó al césped del Madrigal a no recibir gol. Una vez incumplida la primera premisa, faltaron argumentos para creer y lograr la histórica gesta.

Repitió sistema Juan Antonio Anquela en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. El jienense no podía contar con Christian Fernández, sancionado, y optó por meter a Jesús Valentín atrás para mantener la defensa de cinco; el grancanario actuó como líbero desplazando a Carlos David al perfil izquierdo. Machís, Mérida, Camacho y Luis Fernández no habían sido convocados, por lo que en el once que se enfrentó al Villarreal participó alguno de los menos habituales. En ese 5-3-2, Aythami regresó al carril derecho, Íñigo Ros fue el interior izquierdo y Carlos Calvo el segundo punta. La alineación titular de la SD Huesca en El Madrigal fue la siguiente:

Once inicial de la SD Huesca frente al Villarreal
Once inicial de la SD Huesca frente al Villarreal

Desde el principio, y más contra ese equipo y con esa alineación, el Villarreal iba a tener el balón y a pasárselo hasta que encontrara el tanto que le pusiera por delante en la eliminatoria. Tan sólo le bastaba el 1-0 para pasar de ronda, y a eso iba a jugar. Lo único que pretendería el Huesca sería que el conjunto castellonense tardara lo máximo posible en conseguir ese primer gol, en caso que acabara lográndolo. Manolo fue fundamental en un primer tiempo en el que el conjunto oscense se replegó, se resguardó, no presionó y optó por cerrar espacios al rival. El Huesca llegó a encadenar una serie de pases consecutivamente pero no lograba crear peligro con un Jonathan Moya que no desahogaba a su equipo cuando lo necesitaba y no ofrecía soluciones por arriba, a pesar de su gran altura. El acierto de Whalley y la imprecisión local hacían que no ocurriera nada en una primera mitad en la que el tiempo transcurría lentamente hasta que se produjo la acción que condenaría a los azulgranas hasta el final del encuentro: el balón se topaba con la madera tras un paradón de Whalley, que al quedar en el área el joven guardameta volvería a despejar y, una vez parecía que el peligro había desaparecido, Trigueros recogió ese travieso esférico disparando desde fuera del área con la intención de aquel que trata acabar la jugada y no conceder un contragolpe… y se acabó colando en las mallas visitantes tras tocar en Íñigo López cuando intentaba despejar.

Era mucho más sencillo que el balón hubiese entrado en el primer cabezazo de Samu Castillejo, o en el remate a bocajarro de Samuel, que no en esa última acción que no llevaba peligrosidad alguna. Jesús Valentín expresaba con su gesto tras el gol lo que seguro muchos aficionados azulgranas no eran capaces de explicarse con palabras. Rostro de incredulidad total, no por el fondo, sino por la forma. Que el Villarreal marcara no iba a suponer ninguna gran decepción, pues era algo que se presuponía, pero que el gol llegara de ese modo hizo mucho más daño al cuadro altoaragonés. Lo mejor de todo era que el Huesca estaba solamente a un tanto de volver a ponerse por delante en la eliminatoria, pero los argumentos eran tan escasos que la épica se antojaba imposible.

Así acabó el Huesca, con Mainz, Samu y Figueroa sobre el verde y en un 4-4-2
Así acabó el Huesca, con Mainz, Samu y Figueroa sobre el verde y en un 4-4-2

Comenzó la segunda mitad con el primer cambio: Figueroa sustituyó (46′) a un Carlos Calvo que se quedó en la ducha. El gran canario formaría doble punta de ataque con Moya. Anquela no modificaba el sistema pero metía a un jugador de carácter más ofensivo para tener una pareja de delanteros centro puros. Lo mismo ocurriría cuando Mainz sustituyera a Moya (70′). No obstante, la tónica sería la misma a la del primer acto. Soldado, que había entrado por Bakambu, amenazaba con anotar el segundo, y Anquela no se decidió por intentar empatar hasta el 74′, cuando metió a Samu Sáiz por Manolo. El cordobés no entendía -yo tampoco- por qué era él el sustituido cuando había sido el mejor del Huesca junto a Tyronne hasta el momento. Jesús Valentín pasaría al centro del campo y, el Huesca, a un 4-4-2.

Siempre se dice que, en ese tipo de contextos, se tiene una. Una ocasión que, en caso de materializarla, te puede dar el paso de la nada al todo en un instante. Y, sí; Aythami la tuvo tras una gran jugada de Tyronne. Pero… no entró. Soldado consiguió el segundo y la eliminatoria murió ahí mismo. El sueño se escapaba. Todavía tuvo una muy clara Ros que mandó por encima del larguero desde el punto de penalti tras una buen jugada combinativa en los últimos instantes del choque.

Aquí acaba la Copa para el Huesca, con un global de 4-3 en la eliminatoria a favor del Submarino. Prácticamente en ningún momento se quiso arriesgar e ir a por el gol; solamente se optó por esperar y que decidiera el tiempo. Pues, éste decidió y mandó al conjunto de Anquela para casa, haciendo pedazos el sueño y que se pudiera hacer, un poco más si cabe, historia. Esperemos que haber reservado a jugadores titulares y habernos privado de tan bonita hazaña sirva, de veras, para la liga.