De nuevo a contracorriente, y de nuevo lográndolo. El Huesca se ha acostumbrado a esto de rescatar puntos en vez de ganarlos, y es lo que ocurre cuando se desperdicia una gran parte del encuentro como pasó, esta vez, en el Heliodoro.

Atónitos, todavía, por la ausencia de David Morillas en la convocatoria, veían pasar los primeros minutos del choque los aficionados azulgranas. Nadie ajeno al cuerpo técnico puede entender el por qué de la no participación del aguileño el pasado sábado en el Heliodoro. Porque, su falta, restó. Christian Fernández fue el lateral izquierdo titular, el único que puede hacerlo cuando ‘Mori’ no es de la partida, y Óscar Ramírez, Íñigo López y Carlos David lo acompañaron en la zaga, siendo Leo Franco el guardameta titular. Fran Mérida y Bambock ocuparon la medular, formando Darwin Machís en la banda derecha y Juanjo Camacho en la izquierda. Arriba, la pareja de delanteros: Luis Fernández y Arruabarrena.

Se acabó el mercado invernal, y la llegada más destacada fue la de Arruabarrena, por delante de las de Alex González y Nagore. El ex del Eibar es y va a ser titular en este equipo, y habiendo pasado su período de prueba -ante el Albacete en El Alcoraz-, el sábado fue llamado a examen. Con el vasco sobre el campo, el Huesca juega y jugará con un 4-4-2, como lo hizo en Tenerife, a no ser que Anquela vaya a sacar del once a Camacho, Luis Fernández, o Machís. Un tipo que hace ser mejor a su compañero y que le suma pundonor y calidad a la ofensiva azulgrana nunca saldrá del campo.

Abiertos y partidos

Expuesto. Así estuvo el Huesca durante los primeros cuarenta y cinco minutos, a merced de la combinación rival. Solamente ese conjunto de tímidas ráfagas de acercamiento era lo único que tenía la SD Huesca para hacer daño a Dani Hernández. El Tenerife de Martí hizo por llevar la iniciativa, y se dedicó a triangular en trescuartos hasta encontrar la mejor opción, provocando un desaguisado continuo en el que Bambock quedaba, a veces, como único hombre para frenar la estampida. Que Mérida se soltara cuando los de Anquela atacaban y el no retorno ni de Machís ni de Camacho provocaba que los espacios llamaran a la puerta del cuadro tinerfeño y les explicaran a los jugadores del conjunto local por dónde y con cuánta gente atacar. Por dentro o por fuera, centrando por banda o llegando por el medio.

Los visitantes no tenían opción a reacción, a penas atacaban, no dispararon a puerta, y no conseguían detener las internadas de los volantes de los costados de Ramírez y Christian. El Huesca sufrió; y, con balón, el despliegue por banda, la profundidad y la llegada desde atrás para fijar al lateral rival y facilitar el ataque al jugador de banda, estaba en casa. Juan Antonio Anquela alternó los costados de Machís y Camacho, pasando el venezolano a la izquierda y el capitán azulgrana a la derecha para irse a vestuarios por detrás en el marcador. Anotó Lozano. 1-0 y descanso. Sólo quedaban los destellos de Fran Mérida para la esperanza.

Los de siempre para lo de siempre

Sí, en el segundo tiempo entraron quienes lo vienen haciendo en las últimas jornadas para conseguir lo que se desea antes de acabar el partido: el gol que te de el punto. En el 55′ Tyronne sustituyó a Camacho y se colocó en banda izquierda. Y un cuarto de hora después, ya con un Huesca valiente, jugando en campo contrario y llegando con peligro, debutó Alexander González (69′). Personalmente, yo espero mucho de este jugador, pero no por haberle visto jugar -porque no lo he visto-, sino por cómo lo anunció el Huesca en sus redes sociales cuando se hizo oficial el fichaje. Pues bien, entró por Óscar Ramírez, pero no para dejar de jugar con cuatro hombres atrás y meter a Alexander en la parecela ofensiva, sino para que el venezolano jugara de lateral derecho, y así lo hizo.

Como si no hubiese entrado. Tan sólo lo vimos estorbarse con su compatriota y perder la posición. Entendible, porque esa no es la suya, pero entonces: ¿por qué Anquela lo puso ahí? Solo lo puedo entender por las supuestas molestias de Ramírez y la no posesión de un lateral derecho de recambio. Entonces sí, pero ni así. Ya tardaba el bueno de Samu en pisar el césped, y viendo que el gol no llegaba, Anquela lo metió a falta de un cuarto de hora para el final en detrimento de, ahora sí, un defensor, Carlos David (74′). Bambock pasó a la zaga, siendo Mérida y Samu Sáiz los mediocentros, con Tyronne y Machís en las bandas y con Arruabarrena y Luis Fernández como delanteros. El esquema táctico no varió en todo el transcurso del partido, manteniéndose el 4-4-2 hasta el final.

Lo hizo bonito y efectivo el Huesca en esos últimos minutos. Samuel levantó del asiento a aquellos presentes en el Heliodoro y a aquellos que estaban viendo el partido en sus casas o en cualquier otro lugar firmando una jugada maradoniana que si llega a acabar en gol lo sacan a hombros del estadio. Precioso. Había valido la pena esperar una hora y cuarto de desidia para disfrutar del lujo. Que pierda algunos balones por querer jugarse el uno contra uno en el centro del campo no significa que nunca elija la mejor opción, sino que el tener tan pocos minutos y estando el marcador casi siempre adverso cuando él ingresa en el terreno de juego le obliga a jugársela muchas más veces de las debidas y en situaciones en las que prácticamente no existe salida. Es obvio que el fútbol es algo más que hacerlo bonito, como también lo es que cuantas más veces dispares, más probabilidades de marcar tendrás; pero el gol es cuestión de acierto, de suerte. Sin embargo, el talento, o se tiene… o no se tiene.

Lo acompañó, como siempre, un Fran Mérida que cada vez va a más, es más influyente en el juego y mejor jugador. Un futbolista, sin duda, genial, vital para el equipo y que tiene solución para cualquier problema. De nuevo magnífico. E Íñigo López fue el siguiente de la lista al que le tocó vestirse de héroe para hacer justicia y “ganar” un punto que parecía perdido. Como Machís ante el Valladolid, Carlos David en la Romareda o Figueroa en Lugo, el riojano mandó el balón al fondo de las mallas cuando el partido agonizaba. Se entendió que no se debía jugar con cinco. Ahora hay que comprender que no se puede desperdiciar un tramo de encuentro para salvar los muebles al final, porque en lugar de ganar puntos -uno-, se están echando a perder -dos-. Así no.

  • mariano

    Anquela vayase,,,,, por lo visto en los reportajes de tv aragon ,y en el avispero,nada de nada solo hablan del zaragoza ,y el poco tiempo del huesca en el avispero veo solo a lasaossa con anquela planificando la alineacion, y hay que tener cuidado con machisy alexander,segun dicen ,no se como estos jugadores no estan en primera, que somos tonto venga ya, ahora pubicidad

  • Fernando Escartín

    Coincido mucho, esta vez, con tu análisis.

    Sorprendente (cada vez menos, parece que se trata de destruir lo que había, no sé por qué) la no convocatoria de Morillas (se le renovó hace pocos meses, no sé cómo funciona la dirección deportiva y secretaría técnica, se supone que se deja a la decisión al entrenador, pero…).

    Fantástico Mérida, en todos los sentidos (menos en las a veces alocadas faltas que le suponen tarjetas).

    Yo me pregunto desde hace un tiempo: si saliésemos desde el principio de los partidos como cuando hemos de ir a contracorriente, ¿cuál sería el desarrollo del encuentro y los resultados? Porque queda demostrado hasta la saciedad que sabemos jugar, controlar el balón y crear ocasiones. Y mientras tenemos el balón no hemos de defender…

    Ah! Y mantener la ambición, el hambre de “comernos al contrario” y matar los partidos. Porque hasta ahora no lo he visto: hacemos un gol y a contener. No, hombre, quien da primero da dos veces, y si te levantas después de caer y remontamos, caramba, a seguir así y doblegar al contrario.

    Para mí eso es valentía, mimbres hay en la plantilla los había y los hay, solamente es cuestión de decidirse. ¿Qué puede pasarnos, como ahora que siempre empezamos por detrás? Pues no se pierde nada, seguimos igual. Y si funciona, pues tenemos una fortuna en puntos, autoconfianza, tranquilidad y alegría para todos. Y el aficionado se ilusiona.

    A fuer de ser sincero, aunque repetitivo, ese entrenador lo teníamos al principio y el miedo nos hizo actuar erróneamente. pero como dicen algunos buenos comentaristas de esta web, miremos adelante y procuremos ser positivos.

    Y efectivamente, Edgar, no ganamos 1 punto sino que perdemos dos.