El desequilibrio de Emaná primero y la impotencia frente a la necesidad después condenaron a un Huesca que, superado en la primera mitad, no pudo reaccionar.

Sin Manolo. Aythami y Tyronne tampoco podían estar pero la baja del cordobés fue fatídica para el equipo. Íñigo Ros repetía en el lateral derecho, lo mismo hacía Luis Fernández en zona atacante, jugando como delantero, y Bambock suplía a Manolo en la medular. Estaba por ver qué haría Tevenet en ausencia del pivote andaluz; más lógico hubiera sido colocar a Óscar Ramírez en el carril derecho y que fuera Ros el mediocentro que acompañara a Mérida, pues Ros no es lateral y Bambock no es posicional, pero el técnico sevillano se decidió por mantener a Ros atrás y por meter al franco-camerunés en el medio.

De este modo, y en un claro 4-4-2, el once inicial de la SD Huesca en Tarragona fue el siguiente: Leo Franco en portería; Íñigo Ros lateral derecho, Íñigo López y Carlos David centrales y David Morillas lateral izquierdo; Fran Mérida y Bambock como mediocentros, con Juanjo Camacho en derecha y Darwin Machís por izquierda; y Luis Fernández y David Mainz como delanteros.

Once de la SD Huesca en el Nou Estadi de Tarragona.
Once de la SD Huesca en el Nou Estadi de Tarragona.

Sin Manolo

Así se jugó la primera mitad.
Así se jugó la primera mitad.

La primera mitad tuvo un ritmo acorde con el nivel de ambos conjuntos. Tanto Nàstic como Huesca gozan de un perfil similar como equipo, pues los dos se basan en el equilibrio y tienen jugadores para llevar la manija en el centro del campo y desequilibrar en tres cuartos. Así como Manolo Martínez hacía de ‘stopper’ frente a las salidas en velocidad de los azulgranas y un soberbio Tejera comandaba a su equipo desde el balón, el Manolo del conjunto altoaragonés causaba baja y no podría poner su particular equilibrio al servicio del equipo.

Para situar el contexto: el Nàstic tiró solamente tres veces a puerta en todo el primer tiempo, y dos de ellas fueron en la misma jugada, la del segundo gol. Bien: en los dos tantos, queda palpable la ausencia del mediocentro cordobés. El tanto de Emaná, el primero, nace de un preciso pase filtrado de Manolo Martínez que supera la línea de los dos mediocentros oscenses. Un sólo pase tumba la presencia de los dos jugadores encargados de blindar el centro del campo en tareas defensivas, Fran Mérida y Bambock. Por ello, Íñigo Ros ha de saltar a por el poseedor del balón rival y, al ser éste también superado, Íñigo López se encuentra frente a un 2×1 que no logra contrarrestar.

El segundo tanto, el de Jean Luc, se produce por tres factores: el primero, no saber salir al contragolpe; el segundo, un Fran Mérida muy avanzado y liberado -así lo hace cuando está Manolo-; y el tercero, la ineficiencia -entendible, por supuesto- de Ros en el lateral. Sin necesidad de tocar el esférico, Emaná regateó al tudelano y todo transcurrió cual reacción en cadena. Uno -Fran- fuera de sitio y, por ello, los demás llegando tarde. Uno tras otro, como las piezas del dominó que caen consecutivamente cuando se ha derribado la primera. La clara ocasión de gol la desbarató Leo Franco pero Jean Luc, libre de marca, empujaba el balón a la red. Mérida y Bambock necesitan de un jugador a su espalda que les corrija los errores. Y en este Huesca, y a expensas de lo que pueda aportar Jesús Valentín, solamente Manolo es capaz de ello.

Con la entrada de Samu Sáiz y Carlos Calvo el Huesca pasó al 4-3-3.
Con la entrada de Samu Sáiz y Carlos Calvo el Huesca pasó al 4-3-3.

El talento y la calidad

Así se jugó la segunda mitad.
Así se jugó la segunda mitad.

El Huesca comenzó la segunda mitad situado en un 4-1-4-1Bambock como único mediocentro, Mérida y Camacho de interiores, con David Mainz en banda derecha y Darwin Machís por izquierda. Arriba quedaría Luis Fernández en solitario. El cambio de sistema quedaba justificado con las sustituciones que se llevarían a cabo justo después. En el 54′, Tevenet hacía un doble cambio: Carlos Calvo y Samu Sáiz sustituían a Camacho y Mainz respectivamente. Samu se colocaría en banda derecha y Calvo sería el interior junto a Mérida. El Huesca formaría ya en un 4-3-3, con dos extremos, siendo Samu el ‘falso’. Darwin Machís y Samu Sáiz se irían alternando los costados.

Hasta el 90′, el conjunto oscemse sería el poseedor del balón. Dotado para tenerlo y ejecutar mediante él por la cantidad de jugadores con talento que acumulaba sobre el verde, el Huesca lo intentó pero nunca tuvo fortuna de cara a puerta. Es decir, el equipo azulgrana enlazaba un seguido de pases entre sus jugadores, buscando el hueco por el que penetrar e incordiando la medular grana. Sin embargo, el Nàstic no se mostraba incómodo y el Huesca apenas pudo crear claro peligro.

Òscar Ramírez fue el último en entrar.
Òscar Ramírez fue el último en entrar.

No fue hasta el 82′ cuando Tevenet introdujo su último cambio: el ariete Héctor Figueroa sustituía a Ros. Bambock pasaría a la zaga como central, Íñigo López al lateral derecho y el grancanario a la punta de ataque. Cuando el Huesca tenía el balón, Bambock saltaba su línea quedando el equipo solamente con tres atrás y acercándose a Mérida y a Carlos Calvo. Además, en los 10′ finales Machís ya se quedó fijo en el costado derecho, y Samu en el izquierdo. Con la entrada de otro ‘9’, el Huesca ganaba a un jugador más para su parcela ofensiva. Así, con el juego entre líneas de Samu Sáiz y Carlos Calvos, el cuadro visitante tendría a un receptor más para los balones filtrados por dichos futbolistas. Héctor tuvo una clarísima para recortar distancias minutos antes para el final, pero el acierto se le resistió.

En los últimos minutos, el Huesca todavía se fue más arriba y ganó presencia ofensiva.
En los últimos minutos, el Huesca todavía se fue más arriba y ganó presencia ofensiva.

Una derrota que cesa el aura de positivismo que acarreaba el Huesca hasta ahora. En el segundo acto se desplegó un muy buen fútbol, pero el conjunto que dirige Tevenet ya no encontraba los espacios por los cuales crear el peligro suficiente para lograr la igualada. Sin embargo, el primer tiempo fue abierto y, ahí, los azulgranas no supieron contragolpear. Cuando hubo espacios, no había talento. Y viceversa. La confianza depositada por parte del entrenador hacia Darwin Machís es total, y en la segunda mitad se vio lo que pueden dar de sí futbolistas como Samuel Sáiz y Carlos Calvo, técnicamente excelentes y con un importante desequilibrio con balón. El primero, en conducción. El segundo, a través del pase. Francamente, apostaría por dejar al venezolano en el banquillo y darle la titularidad a uno u otro de los madrileños. ¿Los veremos en acción? Yo, lo espero. El equipo lo agradecería.