Tevenet acabó disgustado con el papel de alguno de sus jugadores en el último encuentro liguero (derrota 1-3 vs Elche) y modificó, una vez más, su once inicial para enfrentarse al Mallorca

Hasta 5 cambios en el once inicial presentaba la SD Huesca respecto al último partido de Liga. Íñigo López regresaba a la titularidad en la competición doméstica, algo que no hacía desde la primera jornada -fue titular en el partido de Copa-; Manolo e Íñigo Ros formarían la pareja en el mediocentro; Camacho volvía a su posición más habitual, la de segunda punta, entrando Darwin Machís en banda izquierda; y Tevenet apostaba por Jonathan Moya como delantero titular, uno de los arietes que menos minutos había tenido hasta la fecha. De este modo, esta era la formación del Huesca en Mallorca, organizada bajo un 4-4-2: Leo Franco en portería, Aythami lateral derecho, Íñigo López -perfil derecho- y Carlos David como centrales y Morillas lateral izquierdo. Manolo y Ros en el centro del campo, con Tyronne por derecha y Darwin Machís por izquierda. Arriba, Juanjo Camacho y Jonathan Moya.

Once inicial de la SD Huesca en el Iberostar Estadi. 4-4-2.
Once inicial de la SD Huesca en el Iberostar Estadi. 4-4-2.

Con esta disposición táctica Tyronne y Darwin Machís cerraban y replegaban cuando el Mallorca atacaba con balón y se liberaban y saltaban una línea cuando los oscenses salían al contragolpe. Era por el costado izquierdo por el que el Huesca conseguía amenazar en campo rival, con las internadas de un Machís desacertado, que encaraba al lateral derecho Campabadal metiéndose siempre hacia dentro tirando la diagonal, buscando el disparo, pero era controlado en todo momento: Campabadal le tomó la medida y recibía las ayudas de Pereira. El venezolano tan sólo fue capaz de sacar dos disparos que se fueron lejos de la meta balear. Además, Camacho era de los dos delanteros quien retrasaba más la posición, haciendo de puente en la transición, llegando a pasar por momentos a un 4-2-3-1.

El Mallorca llevó la iniciativa durante la primera mitad, pero sus acercamientos no fructificaban en ocasiones claras. Los del ‘Chapi’ Ferrer se organizaban en un 4-2-3-1, quedando Acuña como hombre libre y Arana de mediapunta. Un Huesca serio y muy bien ordenado provocaba errores en la toma de decisiones de los locales. Poco a poco, los oscenses se fueron soltando y el partido se emparejó en los últimos minutos del primer acto, disputándose en su mayoría en el centro del campo.

Así se jugó la primera mitad. Un Mallorca llevando la iniciativa y el Huesca replegando.
Así se jugó la primera mitad. Un Mallorca llevando la iniciativa y el Huesca replegando.

El inicio de la segunda mitad conllevaba la primera modificación: Albert Ferrer movía el banquillo dando entrada al delantero Rolando Bianchi, que sustituía a Arana. Así, los mallorquines formarían en un claro 4-4-2 con dos delanteros centro, pues buscaba Ferrer presencia en área. Si al filo del descanso los azulgranas ya se habían soltado, en la segunda daban un paso al frente. No hacía ninguna sustitución Tevenet; el sevillano veía que el partido seguía con el mismo rumbo, con un guión tranquilo, pausado, sin nada que cambiara, y eso favorecía a su equipo. Mientras, el ‘Chapi’ hacía el segundo, queriendo meter control de balón y pretendiendo llevar de una vez por todas la manija del partido. Entraba Damià por Sissoko; talento por fuerza. El Mallorca había subido la intensidad y necesitaba crear las ocasiones necesarias para encontrar el tanto.

No obstante, una gran jugada individual de Darwin Machís propiciaba el gol de los altoaragoneses, materializado por Tyronne. ¿Por qué funcionó Darwin en la segunda mitad, cuando en la primera había estado muy bien sujeto? Es mérito único y exclusivo del venezolano. Si en el primer tiempo buscaba meterse hacia dentro para encontrar posición de disparo, y vio que era incapaz de lograr el objetivo, en el segundo cambió su ‘modus operandi’: en lugar de hacer la diagonal de izquierda a derecha, regateando, trazaba la vertical para marcharse por velocidad -su punto fuerte- desde su propio costado y usando la pierna izquierda para ejecutar. Acabó resultando clave; así ha de jugar Darwin. En una, no llegó Moya. Otra, la cortó un defensa. Y la tercera, la empujó Tyronne. 0-1 en el 65′ y Ferrer hacía el tercer cambio cuando el Huesca todavía no había hecho ninguno. Corominas sustituía a Moutinho, y el catalán se iría a la banda izquierda, provocando casi un 4-2-4.

El Mallorca, con Bianchi, Damià y Corominas. Un 4-2-4 para ganar presencia ofensiva.
El Mallorca, con Bianchi, Damià y Corominas. Un 4-2-4 para ganar presencia ofensiva.

Tevenet, en el 70′, hacía el primer cambio: Mainz entraba por Jonathan Moya. Podíamos ver al fin al costarricense como titular y completando gran parte de un encuentro. De gran envergadura, Moya consiguió fijar a los centrales y ganar el duelo aéreo. Dejó buenas sensaciones para seguir creciendo. Poco después también participó Bambock -que apuntaba a la titularidad-, en detrimento de un Íñigo Ros que firmó un notable encuentro. Sin replegarse en exceso ni encerrarse en su campo por ir por encima en el marcador, la SD Huesca cada vez se mostraba más cómoda sobre el terreno de juego y conseguía crear oportunidades de gol, tanto en las botas de Mainz como en las de Tyronne, pudiendo ampliar la ventaja. Le favoreció al Huesca que el Mallorca se fuera tanto al ataque y dejara espacios en su centro del campo.

con mainz y bambock
David Mainz se puso en punta junto a Camacho, y Bambock se emparejó con Manolo.

Fran Mérida sería la sexta y última de las sustituciones del encuentro. Saldría un fatigado Tyronne del verde para que entrara el ‘8’ azulgrana, y de ese modo el Huesca cambiaba el esquema, pasando al habitual 4-2-3-1. Manolo y Bambock como pareja en el mediocentro, con Darwin Machís por izquierda, Camacho pasaba a la derecha y Mérida se situaba en la mediapunta. En punta de ataque quedaba Mainz, en solitario.

Fran Mérida fue el último cambio, y Camacho pasó a la derecha. Huesca formando en 4-2-3-1.
Fran Mérida fue el último cambio, y Camacho pasó a la derecha. Huesca formando en 4-2-3-1.

Carlos David recibió un golpe fortuito de su compañero Bambock que le impidió acabar el partido y el Huesca disputó los segundos finales con uno menos. Manolo pasó a la zaga, Camacho a la izquierda, Darwin a la derecha y Mérida se juntó al camerunés para paliar dicha ausencia. Fue algo anecdótico.

Así acabó el Huesca, en un 4-4-1 pues Carlos David no pudo acabar el partido.
Así acabó el Huesca, en un 4-4-1, pues Carlos David no pudo acabar el partido.

Un encuentro en el que, en lo táctico, ocurrió poco o nada. Luis García Tevenet quiso aguantar sin mover el banquillo, manteniendo el orden y que pasaran los minutos, esperando que los suyos tuvieran la oportunidad. Y la tuvieron. A partir de ahí, todo fue más fácil, incluso pudiendo ampliar la ventaja. Los laterales azulgranas fueron de lo más destacado junto al Darwin Machís del segundo tiempo y a la presencia, siempre necesaria, de Manolo. En particular, Aythami y Morillas completaron un partido a nivel defensivo excelente, y qué importante va a ser para el conjunto altoaragonés la vuelta -a buen nivel- de David Mainz.

El gol de Tyronne no fue un tanto cualquiera: supone la primera victoria de los azulgranas en liga. Y en la igualdad, la fortuna desequilibró la balanza. Al fin llegó aquello que se necesitaba cuando se estaban haciendo las cosas bien y el triunfo se resistía: la suerte de cara. No hay mejor manera que mejorar desde la victoria, con la moral alta, porque ni mucho menos fue un partido brillante; faltó fútbol. Y como sabemos que eso, a este Huesca, no le falta… pues, ahora, ¡a jugar!.