Fran Mérida fue suplente en un once con recursos pero en el que escaseó la claridad. Todo resultó precipitado y Tevenet ha acabado siendo cesado.

Con una novedosa línea defensiva, Fran Mérida en el banquillo, y Samu Sáiz y Carlos Calvo en casa, saltó el Huesca al terreno de juego de Palamós. Por las sanciones de Íñigo López y Carlos David, Jesús Valentín y Christian Fernández fueron los centrales titulares. Además, Tevenet optó por sentar a Mérida y Aythami, entrando en el lugar de ambos Ros y Ramírez, respectivamente, en una alineación a la que regresaba Manolo. Este fue el once de la SD Huesca frente a la UE Llagostera, con un 4-2-3-1: Óscar Whalley en portería; Aythami lateral derecho, Jesús y Christian centrales y Morillas lateral izquierdo; Manolo y Ros en el doble pivote; Tyronne por derecha, Camacho de mediapunta y Darwin Machís por izquierda; en punta, David Mainz.

Once de la SD Huesca en el Municipal Palamós-Costa Brava
Once de la SD Huesca en el Municipal Palamós-Costa Brava.

De ida y vuelta

Así se jugó la primera mitad entre Llagostera y Huesca.
Así se jugó la primera mitad entre Llagostera y Huesca.

No había dominador claro. Si la SD Huesca llegaba más era por la buena adaptación a un juego vertical, pues leyó muy bien ese juego de idas y venidas, y el conjunto oscense fue mejor en la primera media hora. El doble pivote formado por Manolo y Ros, una pareja seria y defensiva, propiciaba que se mandaran balones o a Tyronne, para que iniciara la jugada combinativa o a Machís, para que corriera en velocidad. El venezolano, que firmó un mal partido y que no posee las habilidades técnicas necesarias para crear una jugada desde el inicio, hizo que fuera Tyronne el encargado de dirigir desde el esférico. Con la ausencia de Mérida, el protagonismo del grancanario todavía se acrecentaba. Era necesario que Tyronne estuviera inspirado, y su importancia aumentó en la segunda mitad. En la zaga, tanto Jesús Valentín como Christian Fernández se erigieron sobre Juanjo, el ariete local.

Pero llegó la zurda de Pitu, y lo hizo para quedarse. Comadevall no tiene un golpeo de falta estetiquísimo, sino muy eficaz. Se coloca diagonalmente al balón, le pega con mucha fuerza y dando un pequeño salto tras haber contactado. Pretende esquivar la barrera por fuera, no por arriba, dibujando un fuera-dentro con mucha potencia y que se va cerrando. No es el golpeo tradicional que supera la barrea y luego baja, pero es brillante. Whalley sacó la primera pero encajó la segunda. Ahí, el Huesca se deshizo, mientras que el Llagostera solamente creaba peligro a balón parado o en sueltas acometidas. Darwin Machís estaba muy desacertado, fue el que más desentonó en trescuartos, y escaseó la participación de David Mainz.

Ejecuciones precipitadas

En el segundo acto, el Huesca dominó y atacó. Más y mejor. Los de Oriol Alsina se echaron atrás, sobretodo tras conseguir el segundo gol. Un saque de banda al área y una prolongación de un jugador local hicieron que el balón le cayera a Juanjo y que se estableciera el segundo en el marcador. Fue en un claro fuera de juego que el colegiado no vio. La poca estabilidad defensiva y los errores arbitrales -penalti no pitado a favor en el primer tiempo- todavía van más en contra de un Huesca al que le cuesta centrarse. En el 55′, después del 2-0 -en fuera de juego-, entró Luis Fernández por Juanjo Camacho. Tevenet daba entrada a un delantero y el Huesca pasaba a jugar con un 4-4-2 que se mantendría hasta el final. Nada más entrar el gallego, se produjo una situación surrealista: el árbitro mandó repetir hasta tres veces un lanzamiento de penalti. Esto mermó psicológicamente a Luis, que se empeñó en lanzar también el tercero y último después de anotar el primero y fallar el segundo. Lo mandó a las nubes. El joven ariete pensó demasiado, algo mortal para quienes ejecutan las penas máximas, y acabó ahogándose en su propia insistencia.

Con Fran Mérida y Luis Fernández sobre el verde. El Huesca pasó al 4-4-2.
Con Fran Mérida y Luis Fernández sobre el verde. El Huesca pasó al 4-4-2.

Tyronne, a la suya. Y a su manera. Genial. Seguía intentándolo, con la mayor fe posible, mientras que en el otro costado Darwin Machís no dejaba de tomar la decisión incorrecta en cada acción y de torpedear las ofensivas de su equipo. Luis Fernández dio mucha movilidad en punta, una de sus mayores cualidades. Fran Mérida entró en el 62′ por Manolo para que el Huesca tuviera al jugador que hiciera de nexo en los triángulos para poder combinar. Era lo que se necesitaba; el catalán se hizo con el esférico y el Huesca llegaba pero no acertaba, porque todo parecía precipitado. Sin acierto y sin suerte. Una condena.

Juego sin efectividad

Así se jugó la segunda mitad. Machís, expulsado en el 93'.
Así se jugó la segunda mitad. Machís, expulsado en el 93′.

Ya no había ese ida y vueltaEl Huesca tenía el control, era superior y jugaba en campo rival. Desde entonces, todas las jugadas que los azulgranas pretendían enlazar iban más rápidas que lo que la mente, previamente, podía idear. Todo precipitado, y nada llegó a buen puerto. Ni con Figueroa (72′), que entró por Mainz. El Huesca mereció más en cuanto a goles, y el juego no apareció hasta que se iba dos tantos por debajo en el marcador. Tal vez, el partido no era para perderlo. Sin embargo, no hubo efectividad. Es lo que ocurre cuando se ejecuta sin pensar.

Dos nombres propios que cometieron errores y que no tuvieron el mismo castigo. Por un lado, Juanjo, delantero del Llagostera, que ni siquiera fue amonestado por una plancha al tobillo de Manolo ni por una agresión a la cara de Christian. Tuvo que ver la roja. Además, fue él quien anotó el 2-0, y en posición ilegal. Por otro lado, Machís. Cometer faltas innecesarias y simular otra provocó que el venezolano se fuera antes de tiempo a la caseta. Su partido fue muy gris, pecó de inocente y acabó expulsado. El Huesca se marchó de Palamós de vacío, y pone fin a un desastroso mes de noviembre. Empatados con el descenso. Tevenet ya no dirigirá más al equipo después de haber sido destituido y su relevo en el banquillo azulgrana, José Antonio Anquela, será el encargado de cambiar la dinámica. Ante el Llagostera, a parte de goles, faltó fútbol.

Héctor Figueroa fue el último en entrare hizo pareja con Luis.
Héctor Figueroa fue el último en entrar e hizo pareja con Luis.

En muchos de mis análisis he repetido con insistencia que este equipo tiene calidad de sobras para jugar mucho mejor, jugadores de mucho potencial y técnicamente excelentes con balón. El problema es que, varias veces -bastantes-, no se ha querido, prescindiendo de futbolistas con categoría. Desconvocatorias, lesiones, suplencias y sanciones no han permitido que este conjunto pudiera demostrar al 100% de lo que es capaz, y los resultados ahí están para corroborarlo. Yo, desde aquí, solamente pediré una cosa: por favor, que no vuelva a faltar fútbol.