Los azulgranas perdieron en casa ante un colista que tuvo el balón en la primera mitad y sentenció en la segunda al contragolpe a un Huesca desquiciado en todos los sentidos.
Anquela estuvo desquiciado en todo momento | Foto: C.Pascual
Anquela estuvo desquiciado en todo momento | Foto: C.Pascual

La SD Huesca perdió de nuevo y lo hizo por tercera vez consecutiva en la presente campaña. Esta es la segunda ocasión en la que los azulgranas encadenan tres derrotas seguidas: la primera llegó ya sin Tevenet, quien salió tras perder ante Oviedo y Llagostera y el propio Anquela, recién llegado, continuó con la derrota frente al Mirandés; y esta segunda, por extraño o no que parezca, no sacará por la fuerza, del banquillo, a Juan Antonio Anquela. El conjunto oscense, más allá de cosechar un resultado adverso, dejó muy malas sensaciones. Y lo peor es que ya ni “la casta”, o el carácter de no darse por vencido, funciona.

El Huesca saltó al verde de El Alcoraz con el once previsible y formando en un 4-4-2. Sin la necesidad de gustar a aquellos que pensamos que quizá tanto los elegidos como el esquema deberían ser otros para que los resultados no fueran los actuales, sí que fue criticada por muchos la decisión sobre quienes se quedaron fuera. Tyronne, Luis Fernández y Morillas vieron desde la grada como sus compañeros se ahogaban en un mar sin fondo. Los titulares fueron los siguientes: Whalley en portería; Nagore lateral derecho, Íñigo López y Carlos David centrales y Christian lateral izquierdo; Aguilera y Fran Mérida en el mediocentro, con Alexander por derecha y Machís por izquierda; en punta, Camacho y Arruabarrena.

El Bilbao Athletic tuvo mucho balón en el primer acto. Si bien los azulgranas no logran buenos resultados en casa y no hacen de su estadio el fortín que todos esperábamos, los rivales tampoco suelen ser poseedores del balón por demasiada mayoría, porque ni el Huesca se lo permite y porque tampoco lo necesitan. Pues en esta ocasión, los del “Cuco” Ziganda quisieron el balón y podían jugar con suma comodidad, lo que les permitía enlazar posesiones largas y comerles terreno a los locales, convirtiendo el mantener el esférico en llegadas con peligro. Unai López se hinchó a jugar, y a gustarse, mientras que Aketxe fue un absoluto incordio para Christian Fernández, quien no podía sujetarlo ni con las “ayudas” de Machís.

Lo único que bueno que se podía salvar del primer tiempo del Huesca fue la capacidad de Alexander González para solventar el 1×1 en banda, como hizo en un par de ocasiones. Solamente mediante Alex se podían generar llegadas al área contraria, tanto por su costado como cuando se ubicaba en una posición un tanto más centrada, algo que ya ha hecho en partidos anteriores y que le convierten en un factor y pieza más que interesante, como ya dije en su momento. Sin embargo, a falta de cinco minutos para el descanso González tuvo que abandonar el verde por molestias y entró Gaspar (40′) en su lugar, colocándose el extremeño en banda izquierda y pasando Machís a la derecha.

Un espejismo resultó que los azulgranas dieran la sensación de haber cambiado la cara tras el descanso, pues Aketxe marcó un gol que hubiese firmado el propio Messi. Un magistral (y lejano) lanzamiento de falta mezcla de potencia, rosca y colocación que se coló por la mismísima escuadra. Los cachorros se adelantaban con un golazo a la altura del mejor y a los de Anquela les tocaba remontar, algo que no han conseguido en lo que llevamos de temporada. Tampoco se conseguiría el sábado darle la vuelta el luminoso.

En el 55′ se produjo un doble cambio y fueron Figueroa y el de siempre, Samu Sáiz, quienes entraron en detrimento de Íñigo López y Aguilera. El Huesca pasaría a jugar hasta el pitido final en algo similar a un 3-3-4, con Nagore, Carlos David y Christian atrás, Camacho, Mérida y Samu en el centro del campo, y Figueroa, Arruabarrena, Machís y Gaspar arriba. La intención primera de Anquela, obvia, era la de jugar con el ariete grancanario en punta junto con el vasco, pero la lesión de Darwin le obligó a colocar al ’22’ en banda para tapar el carril izquierdo ofensivo rival. Juanjo Camacho, quien jugaría como pivote único por detrás de Mérida y el rubio, ayudaba a la zaga en tareas defensivas haciendo pareja con Carlos David.

Y cuando Mérida se encargó de empatar el encuentro desde los once metros cinco minutos más tarde, Seguín devolvió a los azulgranas a su cruda realidad tras terminar un contragolpe. Unos veinticinco minutos restaban, pero que ni hubieran dado noventa más hubiese sido suficiente. Ya no resulta extraño que a este Huesca le cueste jugar, o que no lo haga bien, y ya qué decir de que no gane los partidos que debería ni sume los puntos que tanto ansíe. El fútbol, por mucho que Anquela diga, quedó a un lado, y sin el balón de por medio, lo único que quedaban eran las ganas, la rabia de no conformarse.

No obstante, esto anterior sólo se veía en un Fran Mérida al que el único ápice de “bajón” que se le denota es el del aburrimiento. Un aburrimiento patente en sus gestos, en su mirada, los mismos que se apoderan, al menos, de mi rostro. Al igual que algunos de nosotros, quienes nos hartamos de repetir qué sucede y qué podría hacerse para intentar mejorar el panorama, el bueno del catalán ya está cansado. Lástima que la solución no esté directamente en sus manos. Ni en las nuestras. Recemos, únicamente, por el fútbol de sus botas.

  • Fernando Escartín

    Pues se confirmó la ruptura del vestuario, no solo con el entrenador sino también entre ellos. Discusiones airadas en medio del partido (Samu i Cristian), sino también en algún entrenamiento previo.

    Los nervios y la desconfianza están a flor de piel, vemos que no encontramos solución y vamos al pozo sin remisión.

    Coincido plenamente con Altoaragón y me sumo (ya lo dije la semana anterior) a la petición del cese de Anquela. Y de manera urgente y perentoria, ¡ya!

    No demuestra argumentos futbolísticos ni de palabra, ha perdido su crédito entre lo jugadores y más entre la afición. Sigue un día sí y otro también sin modificar planteamientos, solo cuando estamos por detrás recurre a quitar un defensa y arriesgar, pero sin ataque… porque lo hemos perdido. ¿Por qué no empezar desde el minuto 0 al ataque? ¡Quien da primero da dos veces! Bien lo sabemos nosotros, siempre a remolque porque nos marcan un gol: a correr, en algunos partidos se consiguió empatar, pero en la mayoría, 3 puntos perdidos.

    La afición no es la mejor, pero es la nuestra. Y de vez en cuando, el club (sí, los propietarios caprichosos en sus decisiones, muy a menudo desacertadas y poco objetivas, parecen más interesadas no siempre en bien del equipo) debe darle motivo de satisfacción y animarla para empujar. O al menos, generar un poco de ilusión.

    Y eso pasa, como hemos dicho, por un cambio de entrenador. Sí, claro que será un pastón (otro error de los directores, ficharlo por dos temporadas), pero o se hace o el año que viene también cambiaremos de míster porque Anquela no querrá estar en 2ª B.

    Y voy a ser osado y atrevido: si en el cese de Tevenet no hubo problemas con el vestuario, como se llegó a decir, que alguien estaba en su contra, yo pediría a los señores directores un acto de contrición y humildad para pedirle que vuelva. Aparte de conocer a los jugadores (excepto los nuevos de enero), ellos también conocen sus planteamientos y es un tiempo ganado para el poco que queda.

    La afición, parece, quedó contento con él y se generaría nueva ilusión. Solo faltaría que él accediera, claro. Y depende de lo dolido que esté de cómo lo trataron en su despido despidieron.

    Pido un acto de honradez, de valentía y un par de “huevos” en los rectores del club (como en algún momento se pidió en el partido del sábado a los jugadores desde la grada) y hablar con Tevenet.

    Faltaría, no obstante, saber la reglamentación: no pueden entrenar la misma temporada del cese, pero no tengo claro si podría en el mismo club del que salió.

    Valor y determinación. Ante los problemas, actuar rápido y con astucia, buscando aspectos positivos y no ir lo loco. No cualquier propuesta puede ser la válida.

    • mariano

      No seria mala idea,ya que la aficion lo quiere,estoy de totalmente de acuerdo

    • Altoaragon

      Ya estaba esperando el post de edgar como casi sienpre impecable, con gran sentido comun y una gran dosis de fútbol, que es lo que necesita el huesca, pensar en fútbol y no jugar a la ruleta. Gracias Fernando yo también coincido plenamente en lo que comentas aunque creo no es tan complicado ( salvo el tema económico de echar a anquela) y con un cambio de aires puede ser suficiente. El equipo lo necesita, creo que anquela no sabe como solucionar esto aunque exprese lo contrario. No es cuestión de bemoles es cuestión de confianza, sentido común y cariño. Si!!! Cariño, cariño a unos futbolistas venidos a menos, atenazados y sin confianza que necesitan un nuevo aire para creer en si mismos.

      • Fernando Escartín

        Sí, Altoaragón, sí que es cuestión de bemoles: los que deben tener los rectores para reconocer que se equivocaron y volver hacia atrás.

        Por supuesto, eso conlleva (como tú dices) confianza, sentido común y tranquilidad. Y también cariño y fe en los jugadores, porque son ellos quienes nos han de sacar de aquí.

        • Altoaragon

          No me referia a bemoles de la directiva en echarlo sino que la solucion no pasa por echarle mas hue… Los futbolistas, sino por poner orden en el banquillo a través de la confianza hacia los futbolistas, el cariño, el sentido común y algo mas de fútbol y eso se consigue con un cambio de aires. Yo doy por descontado la directiva no asumirá errores con que lo cambie me vale, eso o que el grupo y anquela den un giro de 180° que en caso sea así seré el primero en reconocerlo

          • Fernando Escartín

            No, no creo que los asuman, falta humildad.

            Pero un cambio por las buenas, si no se hace bien, no garantiza nada (D’Alesandro, por ejemplo). Hay que meditarlo bien y buscar un buen perfil.

            Y el giro de 180º entre jugadores y Anquela, olvídalo. A estas alturas se ha estropeado todo, es una patata podrida.

            Pero sí, hace falta una reacción.

    • Antonio

      Pienso como tú .

    • vitin

      Sigo en mis trece,al dia de hoy cesar al entrenador nos lleva sin remisión a descender de categoría,todavia se puede salvar este equipo,no entiendo como la gente todavía habla de Tevenet,es historia pasada en el club,y mientras estén los actuales dirigentes no lo veréis en el Huesca,o sea dejarlo ya,en cuanto a que la afición quedo contenta con el,en 2B fue campeón de milagro(recordar el ultimo partido en el Alcoraz)y en la actual categoría mi opinión es que le venia grande,en lo de hacer vestuario ,jajajaja como Anquela unos contentos y otros no,no cometamos el mismo error de la ultima temporada en esta categoría ,venga a cesar entrenadores para al final bajar,.

      • Altoaragon

        Indudablemente no es lo mejor cesar un entrenador tras otro eso está claro, pero el equipo a mi modo de ver esta desmotivado, sin fe y dividido. No creen en Anquela y sólo un golpe de orgullo y 2 o 3 resultados positivos pueden enderezar esto pero jugando todos los domingos a la ruleta rusa con cambios de jugadores y planteamientos es muy difícil. Anquela tiene desconcertada a la plantilla y afición y por una vez le daré la razón a Rebeca con lo que le queda al Huesca en el alcoraz y vistos los acontecimientos jugar en casa va a ser perjudicial porque la afición esta a puntito de explotar hacia el banquillo, yo creo todavía no se ha visto la realidad, la gente está muy quemada. Esta claro con tevenet no existía tal desconcierto salvo el la dirección del club pero como dices es agua pasada y no sirve de nada volver atrás.

      • Fernando Escartín

        Pues es fácil de entender, vitin, cuando una cosa ha funcionado bien y la tienes cercana, pues es de sabios rectificar y recuperarla.

        Si para ti ser campeón de 2º B fue un milagro porque se empató en casa en el último partido, cuántos lo hubieran querido tener así de cómodo. ¿Y ascender también fue un milagro, después de reponerse del patacazo contra el Tarragona? Porque la ventaja de ser los primeros se acabó allí. Después, al Ferrol, se le avasalló y al Huracán no se le dio ninguna posibilidad.

        El tema no era ser campeón o no, sino subir. Y creo que se hizo impecable, llegando el equipo en perfectas condiciones a los play-off de ascenso tanto a nivel físico como mental y de esquema de juego, con alternativas.

        Ostras, vitin, si eso no es hacer una temporada redonda, pregunta a la veintena de equipos que cada temporada lo intentan y se quedan fuera (mira el Cádiz, por ejemplo, o cuantos años lo intentó le costó al Oviedo, por decir algo.

        Y si no te gusta Tevenet, pues vale, lo entiendo. Pero decir que no tenía experiencia (que es cierto, pero hombre, si nunca se le da la oportunidad, jamás la tendrá) como lo has repetido cien veces es no querer aceptar que se lo mereció de sobras con su trabajo y resultados. Hombre, ¡si fue la mejor temporada de la historia del club!.

        Y que es historia, hombre, ahora mismo sí. También lo eran Anquela, Fabri (!vaya tela, éste!), Calderón, Onésimo… por decir algunos recientes y se les volvió a llamar (sí que es cierto que con diferentes resultados).

        Una cosa es tener preferencias y que sean de nuestro gusto o no, y otra diferente es ser objetivo. Y que Tevenet hizo buen trabajo en Huesca es indiscutible, Lo contrario es no querer ver la realidad.

      • Fernando Escartín

        Y otra cosa, sí que es cierto que en la última se hizo mal con tanto cambio, pero peor se hizo en la elección. traer a D’alessandro fue la peor elección en muchos años, porque…¿qué se le veía de bueno, aparte de la verborrrea fácil en un programa de la tele y con buenos “amigos”?

        El problema ahora es que no jugamos a nada, no tenemos patrón de juego y con desconfianza. Como dice Altoaragón, hay que actuar aquí. Y Anquela no ha sabido ni demuestra poder cambiarlo. Aire fresco, pero con cabeza, no vale cualquiera.

        Como Quique Hernández, modesto y bonachón, que inspira confianza (él anda por Grecia, como director deportivo). Con él dio resultado el cambio de entrenador.

        Y repito que la condena al descenso es seguir como estamos. Maneras de verlo, vitin.