En el primer partido como visitante de Juan Antonio Anquela en el banquillo azulgrana, el Huesca salía con un nuevo y muy diferente esquema al que viene siendo habitual, el 5-3-2 y, además, venció.

La SD Huesca se dispuso sobre el verde de los Juegos Mediterráneos con una defensa de cinco, un pivote, dos interiores y dos delanteros para enfrentarse a la UD Almería. Un 5-3-2, que no habíamos visto hasta la fecha. Si bien Anquela había apostado por el 4-2-3-1 frente al Mirandés, esta vez -su primer encuentro a domicilio- se decidía por alinear a cinco defensas, como había practicado durante la semana, y olvidarse de las bandas. Manolo y Mainz no habían entrado en la convocatoria, Tyronne y Aythami fueron suplentes, y Darwin Machís regresaba a la titularidad tras cumplir su partido de sanción. El once del Huesca en Almería fue el siguiente:

Once de la SD Huesca en Almería
Once de la SD Huesca en Almería.
Así se jugó la primera mitad entre Huesca y Almería
Así se jugó la primera mitad entre Huesca y Almería

El Almería pretendió llevar la iniciativa durante todo el primero tiempo, siendo consciente de lo que se jugaba. Jugando en casa, los de Joan Carrillo debían hacer todo lo posible por hacerse con los tres puntos y comenzar a sumar de tres en tres para salir y, posteriormente, alejarse del descenso. El planteamiento del Huesca ayudaba a ello, pues replegaba atrás y apenas presionaba arriba: Darwin Machís reculaba unos metros hacia la izquierda y Luis Fernández quedaba un tanto más liberado, como si de un único punta se tratase. Óscar Ramírez no se pronunciaba en tareas ofensivas, mientras que Morillas, carrilero izquierdo, apoyaba a Machís en ese costado y se metía hacia dentro, juntándose con Camacho, para cerrar las líneas de pase que pudiera aprovechar Pozo. En el Almería, Montoro quedaba como único mediocentro con Zongo, liberado, por delante, formando prácticamente un 4-1-3-2. El Huesca se aprovechó de su superioridad numérica en el centro del campo para hacerle imposible la internada por dentro al conjunto almeriense, al que se le obligaba a atacar por fuera pero donde tampoco encontraba espacios gracias a la línea de cinco y al constante 2×1 al que debían enfrentarse tanto Iván como Pozo.

Prácticamente el primer intento en el que el conjunto oscense quiso -y pudo- asociarse en campo rival, un excelente pase de Mérida encontraba al hueco y en el área a un Luis Fernández cuyo tiro raso cruzado se topaba con la pierna de Julián. La acción acabaría en una falta sobre Camacho que el gallego se encargaría de materializar a la perfección. Llegaba el gol sin haber producido nada ofensivamente y dos disparos después. La guinda llegó en un centro de Ramírez que Machís se encargó de remachar cuando el primer tiempo agonizaba. Efectividad máxima. Un premio de demasiado prestigio se llevaban los azulgranas a vestuarios tras un primer acto en el que tuvieron poco balón pero que cuya red en campo propio, impenetrable, atrapó a los trescuartistas locales como si de una telaraña se tratase.

Con Jesús Valentín y Jonathan Moya sobre el verde
Con Jesús Valentín y Jonathan Moya sobre el verde

En la segunda mitad la SD Huesca tuvo un gran arranque. Salió a que el balón estuviera en campo rival desde el mismo saque de centro, y se sucedieron varias llegadas peligrosas. Una actitud ofensiva para intentar cerrar el partido y evitarse pasar apuros al final. Pero no ocurrió. Óscar Ramírez se sumó más al ataque y fue esta vez por el costado derecho por el que el Huesca salía con mayor comodidad. Pasados los primeros veinte minutos, el Almería se fue arriba. El Huesca no había podido cerrar el encuentro, y ahora le tocaría sufrir. Fue ahí donde no supo protegerse para detener las llegadas del conjunto almeriense: los azulgranas debían encadenar largas posesiones de balón cuando lo tuvieran en lugar de querer salir al contragolpe, para dormir el partido y cesar el ansia rival, que cada vez iba a más. Primero, Anquela metió a Moya (72′) por Luis Fernández para ganar metros en las jugadas aéreas y buscar el cuerpo a cuerpo y la disputa con los centrales, en detrimento de la visión de juego y la calidad; y, después, a Jesús Valentín (77′) por un fatigado Fran Mérida. Valentín se colocó junto a Bambock, formando ambos pareja de medioscentros y el Huesca un 5-2-3, con Camacho por delante y Moya y Machís arriba.

Las ocasiones que producía arriba el conjunto de Joan Carrillo no eran peligrosísimas. Es más, Whalley a penas tuvo trabajo y ninguna parada de gran mérito, pero la sensación era de alerta, de que el gol local podía llegar en cualquier momento. Tanto fue el cántaro a la fuente que, al final, se rompió. El Huesca quiso seguir corriendo cuando debió caminar; cuando tuvo que bajar el ritmo, tocarla y asociarse. El conjunto azulgrana debió esconderle el esférico al rival y hacer que éste se cansara cuando fuera a buscarlo. No fue así, no se hizo, y el Almería seguía amenazando el área. El tanto esperado llegó y el luminoso mostraba el 1-2 a falta de cinco minutos para el final.

Tyronne fue el último cambio. Así acabó el Huesca, en un 5-4-1.
Tyronne fue el último cambio. Así acabó el Huesca, en un 5-4-1.

Tyronne fue el último en entrar: sustituyó a Camacho en el 91′ para perder tiempo y que se jugara lo menos posible en el añadido. El Huesca acabó en un 5-4-1, con el grancanario y Machís en las bandas -izquierda y derecha respectivamente- y con Jonathan Moya arriba en solitario. El partido finalizó, y el conjunto azulgrana consiguió la victoria en liga un mes y medio después. Esta vez, la efectividad fue azulgrana.

La semana que viene tocará recibir al Leganés en El Alcoraz, y sin el central Íñigo López. Será un partido para ver si Anquela sigue apostando por la defensa de cinco y, con la baja del riojano, alinea a Valentín en la zaga… o si le da pie a otro sistema, algo menos random y más standard. En el primer tiempo ante el Almería no se hizo ni lo justo para irse al descanso por delante, pero la casuística del fútbol así lo quiso. Cuando toque jugar en casa habrá que dar y mostrar más, mucho más.