Fran Mérida | Foto: LFP
Llegó la segunda victoria azulgrana en el campeonato liguero, de nuevo fuera de casa y por otro 0-1. La SD Huesca se siente cómoda lejos de El Alcoraz y así lo plasma a domicilio.

Saltó la SD Huesca al verde de Santo Domingo con un once inicial que va tomando forma. Un equipo más definido en el que muchos jugadores ya se precisan como titulares y otros pocos quedan de recambio. Tan sólo varió una pieza Luis García Tevenet con respecto a los dos últimos enfrentamientos del equipo azulgrana: Fran Mérida fue titular en detrimento de Íñigo Ros. Por tanto, los protagonistas ante el conjunto alfarero fueron los siguientes: Leo Franco en portería, con Aythami en el lateral derecho, Íñigo López y Carlos David como centrales y Morillas en el lateral izquierdo; Fran Mérida y Manolo en el doble pivote, con Tyronne en banda derecha, Darwin Machís en izquierda y Camacho de enganche. En punta, Jonathan Moya. Los once futbolistas se dispusieron sobre el terreno de juego en un 4-2-3-1 asimétrico.

Once de la SD Huesca ante el Alcorcón
Once inicial de la SD Huesca ante el Alcorcón.

Partiendo del 4-2-3-1 como esquema táctico base, Manolo quedaba por detrás de Fran Mérida en el mediocentro y Camacho se acercaba al catalán para ayudar en tareas defensivas, quedando Moya como hombre libre. A la hora de presionar, Camacho se juntaba al costarricense y el Huesca formaba con dos líneas de cuatro más dos hombres arriba, dibujando un 4-4-2El Alcorcón se hizo con el dominio del encuentro en los primeros compases. Quiso ser desde el inicio quien llevara la iniciativa del juego y quien atacara con balón. Los alfareros volcaron su ofensiva hacia el costado izquierdo, el defendido por Aythami. Pastrana le hacía un constante 1×1 al ‘2’ azulgrana, apoyado por David Rodríguez y Bellvís. Fran Mérida basculaba hacia dicho costado para acercarse al lateral grancanario, que era ayudado por Íñigo López. De este modo, Manolo cerraba por el centro y Camacho retrasaba unos metros para igualar numéricamente el centro del campo.

Así se jugó la primera mitad en Santo Domingo
Así se jugó la primera mitad en Santo Domingo; en terreno oscense.

Cuando el Huesca robaba el balón -o el Alcorcón lo perdía-, al estar éste en ese carril izquierdo tanto Mérida como Camacho giraban el cuerpo para posicionarse el esférico a su zurda y cambiaban el juego de lado con un balón largo al espacio contrario, trazando una diagonal. Un movimiento buscando la velocidad de Darwin Machís a la espalda de Nélson, el lateral local más ofensivo. Dicha acción ocurrió más de cuatro veces, siendo una de ellas la que originó la ocasión más peligrosa, desbaratada por Dani Jiménez. Por el costado derecho, Óscar Plano tenía más tendencia a cerrarse, y lo mismo hacía Morillas, que lo controlaba y se le anticipaba en todo momento. Solamente se podía escapar el volante local cuando se iba por banda, encarando en velocidad, pero no era capaz de llevar peligro.

Mainz y Samu entraron por Moya y Camacho.
Mainz y Samu entraron por Moya y Camacho.
Un Huesca que se estiró dinamitó el fortín alfarero
Un Huesca que se estiró dinamitó el fortín alfarero

El segundo tiempo fue mucho más parejo y se disipó el gran dominio local. El Huesca estiró líneas, se fue más arriba y tuvo más balón. Se dio cuenta Tevenet de que el Alcorcón entraba la mayoría de ocasiones por el carril que ocupaba Aythami y alternó los perfiles de Manolo y Mérida: el catalán estuvo durante los primeros quince minutos en el perfil izquierdo del doble pivote para que fuera el cordobés quien apoyara a Aythami. Con los cambios, Mérida volvió a su posición de inicio: en el 60′ entró David Mainz en lugar de Jonathan Moya, que no había tenido fortuna, y poco después, en el 62′, Samuel Sáiz sustituyó a Juanjo Camacho y se colocó en la mediapunta.

Mainz aportó mucha movilidad y profundidad, cayendo a los costados y sacando de sitio a los centrales. Samu, por su parte, se quedaba el balón cuando el equipo necesitaba un respiro y fue imprenscindible en la transición ofensiva cuando los azulgranas salían al contragolpe.

Como ocurrió en casa ante el Valladolid, fue Machís el goleador aprovechando, de nuevo, un rechace a la salida de un saque de esquina. Con el tanto a favor, el conjunto de López Muñiz se fue arriba en busca del empate y Tevenet quiso blindar el centro del campo para que el juego por el medio no fuera fluido y el equipo nunca estuviera en inferioridad. A falta de diez minutos para el final (80′), Bambock entró en el terreno de juego en detrimento de un Tyronne que, si bien podía aprovechar los espacios en los últimos minutos, dejaba claras muestras de fatiga. El franco-camerunés jugó de interior, pues el Huesca varió su sistema al 4-3-3. El otro interior fue Mérida y Manolo fue el pivote único. Ya en un esquema sin mediaspuntas, Samu Sáiz pasó a la derecha como extremo pero metiéndose mucho por dentro.

Con los 6 cambios realizados, así acabó el encuentro. Un Alcorcón que empujó pero no que no supo
Con los 6 cambios realizados. Un Alcorcón que empujó pero no que no supo.

El Huesca ganó y ganó bien. Soportó sin apuros el dominio del Alcorcón en el primer tramo de partido y superó a los alfareros sin la necesidad de llevar a cabo un plan brillante. Los de Tevenet supieron cómo situarse en el verde y Fran Mérida le dio al equipo lo que necesitaba en cada momento: trabajó y, además, puso su calidad al servicio de sus compañeros, tanto ofreciéndose como regalando pases. Manolo y Camacho firmaron un notabilísimo encuentro, como de costumbre, y los minutos que disputó Samu Sáiz corroboraron lo evidente: el talento que tiene el madrileño. Y no sólo en sus botas, sino también en su cabeza.

Bambock fue el último en entrar, y el Huesca pasó al 4-3-3.
Así acabó el Huesca: Bambock fue el último en entrar y se pasó al 4-3-3.

Tevenet, inteligente, no repitió alineación. Y además, el sevillano volvió a contar con Samuel. Lo mejor es que teniendo un once prácticamente titular, la entrada en el mismo del talentoso madrileño está a la vuelta de la esquina, pues no tardará en ocurrir. La SD Huesca ya ha encontrado el camino. Tan sólo queda no salirse de él.