Foto: laliga.es
Sin tener todavía un once inicial claramente titular, Luis García Tevenet salió en el Carlos Belmonte con seis cambios respecto al primer partido liguero. Muchas pruebas y un equipo que sigue en rodaje.

El Huesca se presentó en el verde del Carlos Belmonte con su habitual 4-2-3-1. Mismo esquema que en el encuentro ante el Alavés pero con distintos jugadores en el terreno de juego: Whalley se ponía bajo palos –lesión de Leo Franco en el calentamiento previo-, Fran Mérida y Carlos David debutaban en la competición tras superar la sanción, Óscar Ramírez suplía a Aythami en el carril derecho, Samu Sáiz estrenaba titularidad y Luis Fernández dejaba en el banquillo a Figueroa. El centrocampista catalán completaba el doble pivote junto a Manolo -la semana anterior lo había hecho Ros- mientras que Carlos David -estando Íñigo López desconvocado- se emparejaba a Christian Fernández en la zaga. En zona de tres cuartos, Samu Sáiz ocupaba la banda izquierda -pasando Machís a la derecha– y Luis Fernández era el delantero centro.

Once inicial de la SD Huesca en el Carlos Belmonte. 4-2-3-1 y muchas novedades
Once inicial de la SD Huesca en el Carlos Belmonte. 4-2-3-1 y muchas novedades.

Los primeros minutos eran de tanteo, pues ni los locales ni los de Tevenet conseguían hacerse con el dominio del esférico. Se sucedieron varias ocasiones claras en ambas áreas y el inicio del encuentro resultó movido. Poco a poco, el Albacete fue adueñándose del balón mediante posesiones largas y se convirtió en el dominador del juego. Cuando el Huesca presionaba arriba para torpedear dicha salida por raso, no lo hacía ordenado, ya que siempre uno de los dos jugadores de banda -o Samu o Darwin- aguantaba la posición y no saltaba a tapar el hueco: la presión no era en bloque y no resultaba eficiente. Por ello, los de Luis César Sampedro siempre conseguían salir desde atrás y al llegar a la medular creaban peligro -destacando Ruben Cruz, Samu y Santi Jara-, ya que Camacho, Luis Fernández y Samu o Darwin habían ido a apretar arriba y habían sido superados, quedando Fran Mérida y Manolo a merced del ataque blanco.

El error en la presión provocaba que a los oscenses no les quedara otra que guardar posiciones y juntar dos líneas de cuatro con dos hombres libres por delante, alineándose en un 4-4-2. De este modo, el Albacete era quien llevaba la iniciativa y el Huesca se ordenaba con seriedad esperando el error local o robando el balón cuando los centrocampistas rivales se internaban. Sin embargo, el ‘Alba’ perdía poco a poco velocidad en la entrega de balón y también ese dinamismo ofensivo con el que había comenzado en los primeros minutos, cosa que hacía que el Huesca se sintiera cómodo y a penas pasase peligro más allá del 1-1, siendo Camacho -en ataque visitante- el jugador referencia por el que pasasen los balones en largo -como ya pasó frente a Alavés- provinentes de la defensa. Un recurso que, cuando no pueden salir en corto, los de Tevenet utilizan con asiduidad.

El Albacete salía con balón desde atrás y el Huesca, tras presionar mal, replegaba en 4-4-2
El Albacete salía con balón jugado desde atrás y el Huesca, que presionaba mal, replegaba en 4-4-2.

En el segundo acto el Huesca dio un paso al frente, presionando mejor e intentando salir jugando desde atrás. Manolo era quien se aproximaba más a la zaga para ayudar en la salida, Darwin y Samu seguían en bandas formando el 4-4-2 y Camacho apoyaba a Luis Fernández en la zona de ataque, ambos intercambiándose la mediapunta -uno un poco detrás del otro- en función de la zona a presionar. Se pudieron adelantar los oscenses pero Camacho erró la pena máxima, provocada por Darwin. No era necesario realizar ningún cambio, pues los oscenses cumplían a la perfección con el guión táctico del inicio de la segunda mitad y los minutos pasaban sin que se diera ninguna acción destacada.

El Huesca en la segunda mitad. Mismo 4-4-2 pero con concepto atacante
El Huesca en la segunda mitad. Mismo 4-4-2 pero con concepto atacante. Menor repliegue y más presión.

Fue a falta de quince minutos para el final cuando Tevenet movió el banquillo y Tyronne sustituía a Luis Fernández. Con ese cambio, el Huesca jugaría sin ‘9’ puro, siendo Machís quien se posicionara en punta, con Tyronne en la banda derecha -aportando desequilibrio-, y los visitantes regresaban a un esquema semejante al 4-2-3-1. Poco después, Bambock entraba por Fran Mérida para sujetar la medular y aportar un mayor recorrido -como ya hizo el día del Alavés-, y cumplió su faceta con creces. En esta sustitución, cabe describir el partido de ambos centrocampistas: Fran Mérida, aceptable, no tuvo su día; a penas se mostró en salida de balón y fue incapaz de manejar el centro del campo oscense. El cambio de Bambock provocó un punto de inflexión; el francés, notable, frenaba las pocas embestidas locales del segundo tiempo y se ofrecía en zona atacante. José Gaspar fue el último y tercer cambio, en el 38′. Samu Sáiz, un tanto apagado, dejaba su sitio al ‘7’ azulgrana, que se iría a la banda izquierda, la que ocupaba el madrileño.

Así acabó el Huesca: Prácticamente en un 4-2-4 en salida ofensiva
Así acabó el Huesca: Prácticamente en un 4-2-4 en salida ofensiva

Un Huesca que acabó más cerca que el Albacete de conseguir el segundo tanto, y no por dominar el segundo acto desde el esférico, sino por estar mejor situado y no dejar de crear peligro arriba, siendo siempre una amenaza. Camacho había fallado el penalti, pero las más claras en los minutos finales serían las de Darwin Machís, incapaz de materializar un mano a mano ante Juan Carlos; Tyronne, que no conectaba bien una volea en el área; y Bambock, que estrellaba en la madera una gran jugada colectiva. Igual que en el partido de casa ante el Alavés, el Huesca acabó el encuentro con la sensación de haber podido conseguir algo más: en El Alcoraz, ante el Alavés, el empate. En el Carlos Belmonte, la victoria. Pero todo quedó en el intento. Toca seguir trabajando.

 .