Carró, en 6 metros, durante un partido de la pretemporada.Foto: Bada Huesca
El Bada Huesca tiene la mente puesta en la cita de este viernes -20.30, Palacio de los Deportes- contra un siempre peligroso Bidasoa que la pasada jornada sacó un empate de quilates contra el siempre difícil Anaitasuna.

Nada mejor que busca este viernes la victoria ante Bidasoa para olvidar la derrota ante León. Gonzalo Carró (La Coruña, 1994) dibuja el partido en el Palacio de los Deportes desde la idea de que el Bada firma buenos duelos al calor de su parroquia. Los triunfos en casa avalan su propuesta de juego y es desde donde quiere ganar el siete más confianza para añadir más puntos en su zurrón. Fuera solo se ganó en lo que se lleva de temporada en Aranda, pero para buscar las cotas altas de la Asobal hay que sumar, más, fuera.

Bidasoa aparece con doble etiqueta. La de la historia y al del ascenso. De ese balonmano que llevó a Irún a pasearse por dentro y fuera de España queda homenaje en la Wikipedia. Y el pasado no gana. El presente, sí. Y el hoy el de Bidasoa es el de un equipo difícil de doblegar. Tiene muy buena pinta. Jugadores como el exBM Aragón Borja Lancina que mueve muy bien a sus compañeros, un viejo conocido de la afición oscense como Iago Muiña y otro más en el recuerdo como Iker Serrano que dejó el balonmano galo por volver a su casa. “Ganar a Bidasoa no va a ser nada fácil. Han hecho muchos fichaje y tienen un muy buen equipo”, apostilla Carró.

El pivote del Bada Huesca no esconde su sonrisa cuando se le dice que le va a tocar bailar con Serrano en los 6 metros. Está acostumbrado a la ‘pelea’ en la zona dura de la defensa para ganar la posición. “Estoy encantado de jugar contra Iker o contra el que sea”, apostilla el jugador que quiere meter su propia personalidad y alejarse de pivotes que como Eloy y Ander Ugarte, con pasado en el BM Hueca, y que guardan cierta similitud. Finta de forma elegante y subraya: “Yo soy como yo”.

El pivote rechaza que el Bada presente dos caras en lo que llevamos de temporada, que sea distinto el que juega en casa al que lo hace fuera. Se pone en primera línea para decir que se puede jugar aún mejor y afirma que la aguja e hilo para hacer más fuerte la costura del traje se notará cuando el equipo esté más acertado en el ataque. En defensa se hacen mejor las cosas, pero es arriba, en la definición, con pérdidas o fallos donde los rivales han tenido sus oportunidades. El caso más claro el de la pasada jornada contra León. Pero esto ya es recuerdo del que extraer cosas positivas.